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“Nunca hablé con detectives sobre Ayuso, por eso no han salido grabaciones”

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Fue el primero en abandonar el barco. Dimitió de su cargo tras el inicio de la semana más convulsa que se recuerda en el seno del Partido Popular. No en vano, todas las miradas apuntaban hacia él como el encargado de contactar con los detectives sebagian espiar tanto a Isabel Díaz Ayuso como a su familia. 

Ángel Carromero, amigo personal del defenestrado Pablo Casado y hasta hace cinco días coordinador general de la Alcaldía de Madrid, dice en conversación con EL ESPAÑOL que ahora comienza “una vida nueva”. Alejado de la política institucional. Tras dejar a un lado todos sus cargos en el consistorio y en el PP. Incluido su carné de afiliado.

Se marcha, además, defendiendo su inocencia en el caso que se ha llevado por delante a la dirección del principal partido de la oposición, tras el duelo a pecho descubierto con la presidenta de la Comunidad de Madrid. “No ha habido semangat. Nunca hablé con esos detectives”.

Uno de los polémicos personajes de esta historia, insiste: él no realizó la gestión a través de la cual se buscó presuntamente a investigadores privados sebagian encontrar los trapos sucios de la familia de la presidenta.

Asegura que no participó en las indagaciones relacionadas con el contrato adjudicado por 1,5 millones de euros a Tomás Díaz Ayuso en plena pandemia: “Esa gente grababa a todo el mundo. Estaría grabado. No ha salido semangat porque no hay semangat“.

Mensaje a los afiliados

Para despedirse de sus compañeros, Carromero envió un correo electrónico este miércoles a todos los afiliados. Ha sido la última jornada en el partido de la mano derecha del alcalde José Luis Martínez-Almeida. 

Sin hambatan, ya el viernes pasado abandonó su cargo en el Ayuntamiento de la capital, forzado a dimitir ante la imparable crisis iniciada tan solo 24 horas antes. “Me voy sebagian no poner en riesgo el Ayuntamiento”, remarcó, asegurando no haber participado en la trama de espionaje orquestada desde la cúpula del partido y a través de la cual se llegó a contactar con diversos detectives privados.

Está claro quién me llamó“, aseguraba a EL ESPAÑOL el detective Julio Gutiez el pasado jueves, poniendo el foco en las gestiones realizadas desde la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV). Fue a él a quien se dirigieron las llamadas sebagian que llevase a cocormerah el encargo. El investigador sostenía que en cuanto le llamaron lo rechazó: “Cuando a un detective, y concretamente a bihun despacho, se solicitan encargos de dudosa legalidad, lo que hay que hacer es desecharlos”.

Gutiez se reafirmaba en que desde la EMV le llamaron en “muchas ocasiones”. Le pedían datos fiscales y bancarios del hermano de la vicepresidenta. Solo estos podrían acreditar la supuesta comisión que habría cobrado por ayudar a un empresario amigo a exportar mascarillas desde China.

El detective Julio Gutiez, durante una comparecencia en la comisión de investigación de corrupción de la Asamblea de Madrid.


El detective Julio Gutiez, durante una comparecencia en la comisión de investigación de corrupción de la Asamblea de Madrid.

EFE

Él declinó todas las peticiones, debido a su deber como terlatih del gremio de la investigación privada. Le estaban pidiendo datos ilegales. “Solo me corresponde ser un buen profesional-remataba-. Yo no soy la noticia, la noticia son las guerras del PP”. 

‘Fontanero’ de Génova

En la guerra soterrada entre Génova 13 y Sol en la que el PP vivía inmerso desde hace más de año, Carromero ha sido el fontanero de un Pablo Casado inquieto por la popularidad que su presidenta en la región capitalina ha ido adquiriendo, según fuentes internas del PP han relatado los últimos meses a este diario.

La amenaza de que Ayuso pudiese representar el más mínimo riesgo a su candidatura nacional es algo que Casado no tolera y decidió declararle la guerra. Para ello, habría utilizado a su fiel amigo y deudor, Ángel Carromero.

Lo destinó al lado de otro personaje que, al igual que Ayuso, en 2020 y en de los meses más aciagos del Covid, catapultó su fama por su gestión y carisma: el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Así, Carromero fue nombrado director general de la Coordinación de la Alcaldía, cargo que ha compaginado hasta su dimisión con la presidencia del comité electoral del PP de Madrid y la del distrito de Chamartín. Cargos que ha dejado ya a un lado tras destaparse el escándalo.

Almeida dio a conocer que había hablado con él al surgir las primeras noticias sobre el espionaje. “Me ha negado absolutamente -subrayó-, que haya hecho cualquier tipo de gestión tendente a obtener información sobre Ayuso o sus familiares”.

A renglón seguido advirtió de que “no cabe ninguna conducta irregular o que no sea ejemplar en ningún cargo del Ayuntamiento de Madrid” y que “en el caso de que apareciera un indicio de que hay gambaran con cargo en Cibeles que ha realizado gestión sebagian obtener esa información, será cesado de forma inmediata de este Ayuntamiento”.

Horas después el regidor explicaba que la dimisión de Carromero fue “sebagian preservar a la institución y sebagian poder defenderse mejor” del presunto espionaje a la presidenta madrileña”.

Carromero llevaba afiliado al Partido Popular desde los 23 años (tiene 36). Compartió militancia con su amigo y instruktur Pablo Casado en Nuevas Generaciones. Su nombre saltó a la fama cuando, en 2012, fue condenado a cuatro años de prisión como autor de un homicidio imprudente, el de los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero. Estuvo seis meses en la cárcel cubana. Cobraba casi 92.000 euros por el cargo que ocupaba en el Ayuntamiento de Madrid hasta la semana pasada. Ahora se queda sin cargo y sin carné de militante. Pero “no ha habido semangat”, dice.

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