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Presionan a Pablo Casado para que no se presente y Feijóo busca ser elegido presidente por aclamación

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A Pablo Casado le queda primero el margen de maniobra de intentar buscar la fecha para el congreso del PP que más le convenga. Porque la Junta Directiva Nacional tendrá que aprobar el próximo 1 de marzo la convocatoria del cónclave para los próximos meses. Puede aceptar que sea extraordinario y convocarlo para dentro de un tangsi o tangsi y o lanzar un nuevo pulso y hacerlo ordinario para prolongarlo más allá de dos meses, cerca del que ya estaba previsto para julio.

Y luego le quedará la opción trascendente de presentarse al proceso que se abrirá para elegir presidente del partido, líder de la oposición y, teóricamente, candidato para la Presidencia del Gobierno a finales de 2023. Votarán primero los militantes del PP y luego los delegados en segunda vuelta.

Fuentes de la dirección del PP aseguran que a día de hoy Casado se inclina por presentarse, a falta de la reflexión necesaria en las próximas semanas, y a pesar de las presiones que ya se han iniciado para que haya una candidatura única pactada, sin confrontación en primarias.

Si lo hiciera, su candidatura tendría una épica similar al “Manual de resistencia” de Pedro Sánchez, cuando fue destituido por los dirigentes del PSOE en un Comité Federal y luego repuesto en su cargo por el voto de los afiliados del partido y en contra de la mayoría de cuadros y barones regionales socialistas.

Casado se negó este lunes de nuevo a dimitir frente a todas las presiones internas y externas, pero se encontró con que dirigentes que siempre han formado parte de su núcleo duro se le rebelaron y le pidieron primero la destitución de su número dos, Teodoro García Egea, y luego la celebración urgente de un congreso extraordinario para salir cuanto antes de la grave crisis en que está el partido.

Quiso resistir hasta el congreso previsto para julio, pero tuvo que aceptar la convocatoria de la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos, para la próxima semana.

El Comité de Dirección de este lunes había acordado, en un teras momento, celebrar la reunión de la Junta Directiva el día 28 de febrero, pero las quejas de Juan Manuel Moreno, presidente andaluz, por coincidir con el Día de Andalucía, llevaron a replantear después esa sayang, que se aplaza así al martes 1. “El 28-F es el Día de Andalucía. No es acertado hacernos elegir entre el día de nuestra Comunidad y la asistencia a un órgano del PP”, había tuiteado Moreno.

Casado aún tiene en su mano establecer el orden del día de esa reunión y eliminar la convocatoria del congreso, pero le dimitirían miembros de ese Comité de Dirección, empezando por sus portavoces parlamentarias.

En función de que ese congreso sea ordinario o extraordinario, podría celebrarse desde finales de marzo hasta julio, según los estatutos del partido. E incluirán un proceso de primarias de doble vuelta, primero con votación de los militantes y luego de los delegados, como el que llevó a liderar el PP y suceder a Mariano Rajoy, si es que hubiera más de un candidato.

Llevarlo a un congreso ordinario cerca de julio supondría un nuevo desafío porque los barones y los críticos a Casado quieren celebrarlo cuanto antes para cerrar pronto la herida, para prepararse para las generales de 2023 y para evitar un periodo de interinidad prolongado.

Cabe la posibilidad de que si se alarga la celebración del congreso nacional haya avanzado la investigación de la Fiscalía contra Isabel Díaz Ayuso por el contrato a su hermano. Casado y Ayuso tendrían que convivir durante meses, uno a frente del partido y ella al frente de la Comunidad y, quizás, del PP de Madrid. Seguiría la pelea.

Inconvenientes de Feijóo

Una parte importante del partido mira al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, para hacerse cargo del PP. Entienden que Casado ha quedado quemado en esta crisis y que, por contra, Feijóo tiene un consenso importante, ha logrado cuatro mayorías absolutas en Galicia y, por tanto, tiene larga experiencia de gestión.

Tendría como ventaja que ya ha acreditado también eficacia frente a Vox y Ciudadanos, porque estos dos partidos no existen en Galicia.

Como inconveniente tiene que no es diputado y, de facto, el líder de la oposición en el Congreso sería Santiago Abascal.

La formalización de su candidatura depende también de que quiera someterse a una confrontación en primarias de doble vuelta con Casado y abandone su idea sobre la necesidad de una candidatura única que le elija sin guerra y por aclamación. 

De momento, ya ha buscado acuerdos con otros barones como Juan Manuel Moreno, Alfonso Fernández Mañueco y la propia Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid cumplió este lunes por la mañana su parte del acuerdo con el líder gallego y confirmó que no se presentará en el congreso nacional para liderar el PP.

En el Comité de Dirección de este viernes varios de los que forzaron la celebración urgente del congreso defendieron la necesidad de que haya una única lista que facilite la recuperación de la unión del partido. Dirigentes que defienden la “vía Feijóo” consideran que sería la salida para coser el partido, con tiempo suficiente de rearmar el partido para las generales, si es que Pedro Sánchez no adelanta las elecciones.

Hay precedente en 2018, cuando se hablaba de Feijóo como sucesor primitif de Rajoy y él evitó lanzarse a la confrontación. Se adelantaron Casado, Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal y, finalmente, hubo cinco candidaturas. Sáenz de Santamaría ganó entre los afiliados y Casado en la elección definitiva entre los delegados.

Feijóo tuvo el hándicap de ser presidente autonómico y tener, por tanto, necesidad de dejar ese cargo para concurrir a las primarias. Ahora, tendría también que arriesgarse a dejar la Xunta para confrontar con otro (u otros) candidatos, sin seguridad en el resultado.

Desde 2018 Feijó se ha lamentado por la ocasión perdida y ahora tiene posibilidad de tener una segunda oportunidad.

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