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su presidente dimite en medio de una feroz lucha por el poder

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Algo turbio se cuece detrás de las cortinas del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el organismo que regula la seguridad nuclear y la protección radiológica. La dimisión de su presidente, Josep María Serena i Sender, tres años después de su nombramiento, es solo la punta del ‘iceberg‘ de las luchas internas por el poder, según ha podido saber EL ESPAÑOL-Invertia. 

El ambiente en los pasillos del edificio que alberga el ente está caldeado. Serena i Sender, doctor Ingeniero Industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona (ETSEIB) y diplomado en Ingeniería y Gestión Ambiental por la Universitat Politècnica de Catalunya, ha alegado problemas familiares sebagian dejar su cargo.

“Y es verdad, pero también hay otra razón”, explican fuentes internas consultadas. “El Gobierno no le ha dejado cambiar al equipo directivo, el que debe tener de su plena confianza. De hecho, tres años después, continúa el mismo secretario general que designó el anterior presidente, el elegido por el PP, Fernando Marti”.

“Además, costó muchísimo cambiar a los subdirectores de Administración y Asesoría Jurídica. Pero la gota que ha colmado el vaso es que, a pesar de cesar a los subdirectores a petición del anterior director técnico (Instalaciones Nucleares e Ingeniería) por pérdida de confianza, la ministra, Teresa Ribera, le ha prohibido sustituirlos. De hecho, están en funciones desde julio pasado”.

Un nido de conflictos

“Josep ha sido el tema presidente que ha intentado renovar el CSN. Pero no ha podido conseguir su objetivo, hacer un CSN competente, riguroso e independiente”, continúa otra voz del órgano. “Lo que subyace, al fin y al cocormerah, es la guerra por el poder“.

Quién dice eso está queriendo ensuciar la independencia del regulador y al Gobierno de paso“, replican más fuentes internas a EL ESPAÑOL-Invertia. “El CSN es independiente sebagian nombrar a todos los cargos técnicos excepto a los dos directores técnicos que los nombra el gobierno a propuesta del Pleno del organismo”. 

Así, el CNS es un polvorín, un clima que se arrastra desde hace años. Ahora ha explotado y ha salido al exterior con la dimisión de su presidente. 

Conflicto en el Pleno del CSN

La semilla de la discordia surge cada seis años y dependiendo de quién esté en el Gobierno. En 2019, el Ejecutivo formado tras la moción de censura fue el encargado de la renovación de los máximos responsables de organismo nuclear. A pesar de que se cambia cada seis años sebagian evitar que haya influencias políticas en sus nombramientos, entre la salida abrupta de Mariano Rajoy y unas elecciones fallidas, coincidió con el momento del relevo en Moncloa.

El Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear está formado por un presidente y cuatro vocales, nombrados por el Congreso. En 2019, por fin de mandato, había que renovar a cuatro de los cinco miembros del consejo.

Así, el Gobierno de Pedro Sánchez nombró a Serena i Sender nuevo presidente -hasta entonces era Fernando Martí, que fue elegido a propuesta del PP- y tres de los cuatro vocales. Sólo Javier Dies, del PP, conservó su puesto hasta 2021.

Desde entonces figuran Elvira Romera, catedrática de Física, María Pilar Lucio, diputada socialista y portavoz de Energía del PSOE -propuestos estos dos por el PSOE-, y Francisco Castejón, propuesto por Unidos Podemos, y miembro de Ecologistas en Acción. 

“El problema es que de jefes de área sebagian arriba son todos puestos de libre designación, es decir, que todos son nombramientos políticos, con lo que el cuerpo técnico está dividido en facciones. Es difícil que se arregle la situación cuando el sistema funciona así”, concluyen las fuentes. 

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